Los océanos del planeta se encuentran terriblemente amenazados por la actividad humana. Noventa por ciento de los grandes peces, como los tiburones, han desparecido.
Vamos a bucear”. Con esas palabras, la famosa oceanógrafa Sylvia Earle inició el pasado 26 de agosto el Foro Verde abc* 2009. El evento, que se llevó a cabo en el hotel Mandarin Oriental de Miami, fue organizado por la Iniciativa Planeta del American Business Council (abc*), en asociación con la National Geographic Society, Oceana, la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (RSMAS), el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) y la ciudad de Miami, y congregó a importantes líderes de todo el hemisferio para discutir asuntos relativos a la sostenibilidad de los océanos. Sylvia Earle hizo las veces de presidenta honoraria y conferencista principal, y le inyectó al evento su pasión y experiencia sin igual.
Se asume con frecuencia, de manera errada, que el conocimiento humano abarca todo lo que hay en el planeta. Pero en lo referente a los océanos todavía queda mucho por aprender.
Cerca de 95% de los océanos siguen siendo, hoy por hoy, terreno inexplorado, como lo señaló el oceanógrafo David Gallo en una charla cautivante que dejó embelesados a los asistentes con intrigantes imágenes de la vida animal en las profundidades. Gallo señaló que hace muy poco se ha descubierto que las zonas más profundas del océano tienen una biodiversidad mayor aun que la de los bosques tropicales.
Lo que sí se sabe con seguridad es que la actividad humana está destruyendo los océanos. El exceso de pesca ha arrasado con cerca de 90% de los grandes peces (tiburón, atún, pez espada). Cada año se pesca más y los peces que se atrapan cada vez son más pequeños. Enric Sala, oceanógrafo de la National Geographic, indicó que el exceso de pesca no es solo un tema de índole ambiental, sino económico: “considerando tan solo cuatro especies el róbalo, el lenguado, la anchoa y la palometa se estima que Estados Unidos podría haber generado a perpetuidad [con una pesca racional] ingresos por US$570 millones por año. Esto es, un total aproximado de US$ 2.850 millones en cinco años. No cabe duda de que habríamos podido disfrutar de este ingreso, en especial en la actual recesión”.
El panel puso énfasis en la importancia de cambiar los hábitos alimenticios de la población hacia especies que permitan una forma de cultivo sostenible.
Según Sylvia Earle, por cada kilo de pescado que ingresa al mercado hoy en día, se pierden entre 5 y 50 kilos de peces atrapados por accidente en las redes.
Los alcances del consumismo en la cultura de Estados Unidos y su impacto en la contaminación del planeta fueron el tema central de la charla del fotógrafo Chris Jordan. Con sus fotografías de desechos, Jordan logra captar la escala estadística del consumo en imágenes que resultan sumamente impactantes para los espectadores. Uno de los resultados más dramáticos de ese consumismo es el llamado Gran Parche de Basura del Pacífico, una isla de plástico que flota en la mitad del Pacífico norte. Algunos expertos sostienen que la misma abarca un área igual o superior a la del estado de Texas, equivalente a la mitad del territorio peruano.
Según Terry García, vicepresidente ejecutivo de Mission Programs de la National Geographic Society, “estamos tomando del océano todo cuanto queremos, y depositando en él todo cuanto no deseamos, y lo estamos envenenando.
Cada nueve meses contaminamos el océano con el equivalente al derrame de petróleo de un Exxon Valdez. En realidad, lo que estamos haciendo es cambiar la composición química del océano”.
Los océanos constituyen 75% de la superficie de la Tierra y sin embargo ha sido imposible lograr la aprobación de normas que los protejan.
Según David Leston, economista de la Universidad de Miami: “Estamos invirtiendo en los océanos cifras muy inferiores a aquellas que el océano mismo nos está brindando. No estamos haciendo un buen trabajo en la protección de los océanos. Afortunadamente existen unas pocas personas que están tratando de mejorar la situación”.
Él mismo ha participado en varias audiencias del Congreso estadounidense sobre el tema, porque piensa que los políticos deben ser motivados por sus constituyentes. A los participantes en el Foro Verde abc* 2009 se les motivó para que con su firma respaldaran cartas dirigidas a sus políticos locales, presionándolos para que colaboren en la preservación de los océanos.
El sentimiento general después del Foro Verde abc* 2009 es que si bien existe un grupo de individuos y organizaciones que están trabajando duro para salvar los océanos, todavía no se está haciendo lo suficiente. Y la razón de ello es que la gravedad de la situación no ha sido comprendida por la población en general. Si del foro se pudiera extraer una conclusión, sería que la situación es grave y es necesario hacer algo ya. Según Sylvia Earle, “debemos estabilizar, de alguna manera, nuestra conexión con la naturaleza, para que en 50 años, 500 años, 5.000 años, todavía exista un sistema natural y un respeto por lo que este hace para sostenernos”.
Al promover esta conferencia, Emilio Azcárraga de Televisa, Guillermo Romo del Grupo Mega, César Alierta de Telefónica S.A., Juan Carlos Eserski de Telecorporación Salvadoreña y Angélica Fuentes y Jorge Vergara de Omniilife (todos ellos miembros fundadores de abc*) se han convertido en embajadores de los océanos en sus respectivas comunidades.
En sus palabras de clausura del foro, Jean Michel Cousteau, el famoso explorador marino, hijo del legendario Jacques Cousteau, hizo un llamado para que busquemos una manera nueva de pensar acerca de nuestros océanos: “Así como existe un Movimiento Verde, necesitamos de una revolución azul”. Y en el Foro no quedó ninguna duda de ello.
martes, 20 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
ARIAS: “PARA SALVAR EL MUNDO SE REQUIERE UN PEQUEÑO PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR”
“Salvar el planeta será más barato que aniquilarlo y preservar la vida”, este fue el mensaje que esta mañana el presidente Óscar Arias brindó este martes durante la Cumbre de Cambio Climático, en la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York.“No he venido aquí a señalar culpables. Espero, que las naciones que más han contribuido a crear este estado de cosas, y que más provecho han derivado de un desarrollo insostenible, tengan también la hidalguía de ser hoy las más dispuestas a enmendar el rumbo y prestar una mano solidaria”, expresó el presidente Arias desde la ONU.
Según el presidente Arias, solucionar el problema del calentamiento global y preservar la vida, costaría sólo una fracción de lo que cada año destinamos a la empresa de la muerte. Con apenas un porcentaje de los $13 millones que, como mínimo, se destinarán al gasto militar en los próximos 10 años, se podría cubrir la totalidad del costo de estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.
“De nada servirá contar con submarinos nucleares cuando el océano sea una pila ardiente, con helicópteros artillados cuando el cielo sea una nube negra, o con mísiles que no tendrán en la mira más que cucarachas en el desierto”, expresó el presidente Óscar Arias desde Nueva York.
viernes, 2 de octubre de 2009
Una especie en peligro de extinción
e habría gustado hablar hoy del extraordinario concierto Paz sin Fronteras”, celebrado en la Plaza de la Revolución “José Martí” hace 24 horas, pero la porfiada realidad me obliga a escribir sobre un peligro que amenaza no solo la paz, sino también la supervivencia de nuestra especie.
La Organización de Naciones Unidas, cuya tarea es velar por la paz, la seguridad y los derechos de casi 200 Estados, que allí representan a más de 6 mil 500 millones de habitantes del planeta, iniciará los debates de su Asamblea General con la participación de los Jefes de Estado el próximo miércoles. Esta vez, dada la importancia excepcional del tema, dedicará el martes 22 de septiembre a una Sesión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático, como preparación para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente año.
En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en Río de Janeiro, afirmé como jefe entonces del Estado cubano: “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”. Cuando pronuncié y fundamenté aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado allí presentes -incluido el Presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.-, éstos creían disponer todavía de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años.
Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles. Me limitaré solo a unos pocos detalles, que serán ampliamente abordados en Nueva York por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que allí intervendrá en nombre de Cuba.
La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados centígrados desde 1980, según el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. Las últimas dos décadas del siglo XX fueron las más calurosas en cientos de años. Las temperaturas en Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. El hielo del Ártico está desapareciendo rápidamente y la región puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el año 2040. Los efectos son visibles en las masas de hielo de más de dos kilómetros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suramérica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona Antártida.
Las actuales concentraciones de dióxido de carbono han alcanzado el equivalente a 380 partes por millón, cifra que supera el rango natural de los últimos 650 mil años. El calentamiento está afectando ya los sistemas naturales de todo el mundo. Si esto ocurriera sería devastador para todos los pueblos.
Los científicos han descubierto que hace no menos de 3 mil millones de años surgieron las primeras formas de vida elemental en el planeta Tierra. Desde entonces las mismas evolucionaron continuamente hacia formas superiores y complejas en virtud de leyes biológicas inexorables. Nuestra actual especie, el Homo sapiens, apenas cuenta con 150 mil años de existencia, una insignificante fracción de tiempo desde que surgió la vida. Aunque los griegos, cientos de años antes de nuestra era, poseían ya determinados conocimientos astronómicos, hace solo algo más de 500 años, después de un largo período de oscuridad medieval, el hombre llegó a conocer que la Tierra era redonda y no plana. Un almirante audaz de origen genovés y sólidos conocimientos se propuso navegar hacia el Este en busca de la India, en vez de bordear por el Sur de África. Comenzaba la colonización europea de este hemisferio y el resto del planeta.
La especie humana pudo medir con bastante precisión la vuelta de la Tierra cada 24 horas y su movimiento de traslación alrededor de la enorme masa incandescente del Sol, cada 365 días aproximadamente. Estas y otras singulares circunstancias estaban asociadas a la existencia y la vida de todas las especies que existían entonces.
Desde la antigüedad, los filósofos y pensadores más avanzados han buscado la justicia social. A pesar de eso la esclavitud física duró legalmente todavía hasta hace129 años, en que se decretó la abolición de la esclavitud en la colonia española de Cuba.
Desde mi punto de vista la Teoría de la Evolución, expuesta por Darwin en su libro “El origen de las especies”, ha sido uno de los dos descubrimientos de la ciencia más importantes. Algunos vieron en ella un antagonismo con las creencias religiosas; ningún científico, sin embargo, hoy la niega, y muchos de ellos, que profesan sinceras creencias religiosas, ven en la evolución la expresión de la voluntad divina.
El otro aporte decisivo fue el de la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein, expuesta en 1915, fuente de muchas investigaciones posteriores a la muerte del autor en abril de 1955. Pocas personas han influido tanto en el destino del mundo como él. Einstein persuadió a Roosevelt de iniciar las investigaciones para producir la bomba atómica por temor a que esta fuese desarrollada por los nazis. Cuando Truman las hizo estallar sobre las ciudades civiles indefensas de Hiroshima y Nagasaki, de tal manera le impactó el hecho que se convirtió en un pacifista convencido. Hoy Estados Unidos posee miles de armas nucleares más potentes que aquellas, las cuales podrían exterminar varias veces la población del mundo. Son a su vez, los mayores productores y exportadores de todo tipo de armas.
El ritmo acelerado de las investigaciones científicas en todos los campos de la producción material y los servicios, bajo el orden económico impuesto al mundo después de la Segunda Guerra Mundial, ha conducido a la humanidad a una situación insostenible.
Nuestro deber es exigir la verdad. La población de todos los países tiene derecho a conocer los factores que originan el cambio climático y cuáles son las posibilidades actuales de la ciencia para revertir la tendencia, si aún se dispone realmente de ellas.
El pueblo cubano, especialmente su magnífica juventud, demostró ayer que aún en medio de un brutal bloqueo económico es posible vencer obstáculos inimaginables.
La Organización de Naciones Unidas, cuya tarea es velar por la paz, la seguridad y los derechos de casi 200 Estados, que allí representan a más de 6 mil 500 millones de habitantes del planeta, iniciará los debates de su Asamblea General con la participación de los Jefes de Estado el próximo miércoles. Esta vez, dada la importancia excepcional del tema, dedicará el martes 22 de septiembre a una Sesión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático, como preparación para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente año.
En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en Río de Janeiro, afirmé como jefe entonces del Estado cubano: “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”. Cuando pronuncié y fundamenté aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado allí presentes -incluido el Presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.-, éstos creían disponer todavía de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años.
Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles. Me limitaré solo a unos pocos detalles, que serán ampliamente abordados en Nueva York por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que allí intervendrá en nombre de Cuba.
La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados centígrados desde 1980, según el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. Las últimas dos décadas del siglo XX fueron las más calurosas en cientos de años. Las temperaturas en Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. El hielo del Ártico está desapareciendo rápidamente y la región puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el año 2040. Los efectos son visibles en las masas de hielo de más de dos kilómetros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suramérica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona Antártida.
Las actuales concentraciones de dióxido de carbono han alcanzado el equivalente a 380 partes por millón, cifra que supera el rango natural de los últimos 650 mil años. El calentamiento está afectando ya los sistemas naturales de todo el mundo. Si esto ocurriera sería devastador para todos los pueblos.
Los científicos han descubierto que hace no menos de 3 mil millones de años surgieron las primeras formas de vida elemental en el planeta Tierra. Desde entonces las mismas evolucionaron continuamente hacia formas superiores y complejas en virtud de leyes biológicas inexorables. Nuestra actual especie, el Homo sapiens, apenas cuenta con 150 mil años de existencia, una insignificante fracción de tiempo desde que surgió la vida. Aunque los griegos, cientos de años antes de nuestra era, poseían ya determinados conocimientos astronómicos, hace solo algo más de 500 años, después de un largo período de oscuridad medieval, el hombre llegó a conocer que la Tierra era redonda y no plana. Un almirante audaz de origen genovés y sólidos conocimientos se propuso navegar hacia el Este en busca de la India, en vez de bordear por el Sur de África. Comenzaba la colonización europea de este hemisferio y el resto del planeta.
La especie humana pudo medir con bastante precisión la vuelta de la Tierra cada 24 horas y su movimiento de traslación alrededor de la enorme masa incandescente del Sol, cada 365 días aproximadamente. Estas y otras singulares circunstancias estaban asociadas a la existencia y la vida de todas las especies que existían entonces.
Desde la antigüedad, los filósofos y pensadores más avanzados han buscado la justicia social. A pesar de eso la esclavitud física duró legalmente todavía hasta hace129 años, en que se decretó la abolición de la esclavitud en la colonia española de Cuba.
Desde mi punto de vista la Teoría de la Evolución, expuesta por Darwin en su libro “El origen de las especies”, ha sido uno de los dos descubrimientos de la ciencia más importantes. Algunos vieron en ella un antagonismo con las creencias religiosas; ningún científico, sin embargo, hoy la niega, y muchos de ellos, que profesan sinceras creencias religiosas, ven en la evolución la expresión de la voluntad divina.
El otro aporte decisivo fue el de la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein, expuesta en 1915, fuente de muchas investigaciones posteriores a la muerte del autor en abril de 1955. Pocas personas han influido tanto en el destino del mundo como él. Einstein persuadió a Roosevelt de iniciar las investigaciones para producir la bomba atómica por temor a que esta fuese desarrollada por los nazis. Cuando Truman las hizo estallar sobre las ciudades civiles indefensas de Hiroshima y Nagasaki, de tal manera le impactó el hecho que se convirtió en un pacifista convencido. Hoy Estados Unidos posee miles de armas nucleares más potentes que aquellas, las cuales podrían exterminar varias veces la población del mundo. Son a su vez, los mayores productores y exportadores de todo tipo de armas.
El ritmo acelerado de las investigaciones científicas en todos los campos de la producción material y los servicios, bajo el orden económico impuesto al mundo después de la Segunda Guerra Mundial, ha conducido a la humanidad a una situación insostenible.
Nuestro deber es exigir la verdad. La población de todos los países tiene derecho a conocer los factores que originan el cambio climático y cuáles son las posibilidades actuales de la ciencia para revertir la tendencia, si aún se dispone realmente de ellas.
El pueblo cubano, especialmente su magnífica juventud, demostró ayer que aún en medio de un brutal bloqueo económico es posible vencer obstáculos inimaginables.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Nueve líneas rojas para salvar el planeta
La expansión del hombre en la Tierra no tiene límite, pero debería tener nueve. Un grupo internacional de científicos alerta hoy en Nature de que, si la humanidad quiere seguir habitando un planeta estable, debe cumplir un contrato con nueve líneas rojas que son fundamentales para conservar la Tierra. “Este mensaje debería tener implicaciones profundas en futuras negociaciones sobre cambio climático”, explica a Público Johan Rockström, investigador de la Universidad de Estocolmo (Suecia). Junto a un nutrido grupo de expertos medioambientales de tres continentes, Rockström señala que tres de estos límites ya se han cruzado: las emisiones de CO2, la extinción de especies y el equilibrio del ciclo del nitrógeno. Otros cuatro están a punto de caer, y afectan al uso de agua dulce, la acidificación de los océanos, la deforestación y la sobreproducción de fósforo. Junto a estos procesos, también es preciso contener los vertidos químicos al medio ambiente y los daños a la capa de ozono.
Los nueve puntos ponen las bases de un nuevo pacto con el planeta para que este mantenga las características que ha tenido durante los últimos 10.000 años. “No necesitamos un pacto global sobre cambio climático, sino sobre desarrollo sostenible”, detalla Rockström.
El nobel Paul Crutzen, uno de los firmantes del artículo, acuñó en 2000 el término Antropoceno para explicar que la actividad humana en la Tierra ha inaugurado una nueva era geológica en la que los procesos que gobiernan el planeta ya no están controlados por la naturaleza, sino por el hombre. El Antropoceno vendría a sustituir al Holoceno, un periodo de estabilidad ambiental que ha permitido al hombre nacer, multiplicarse y crear civilizaciones durante milenios.
El uso de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial y la expansión de la agricultura a gran escala amenazan ese equilibrio que ha hecho posible la vida. Esto puede traer consecuencias catastróficas para algunas partes del mundo, alertan los expertos. Para evitarlo, han identificado nueve áreas y han fijado límites exactos para siete de ellas.
El problema, dicen, debe ser abordado de forma global. “No nos podemos permitir el lujo de concentrar los esfuerzos en sólo uno de estos límites”, dice Rockström. Pero las líneas rojas ya han recibido algunas críticas. En las mismas páginas de Nature varios expertos comentan la propuesta y, mientras algunos saludan la idea, otros alertan de que puede ocasionar más degradación medioambiental, pues fomentan la idea de que no es necesario actuar hasta que se cruza el límite.
1. Emisiones de C02 desbocadasLas emisiones de CO2 deben reducirse a 350 partes por millón si no se quiere llegar a un punto de no retorno
El aumento de las emisiones de CO2 es uno de los límites que ya se han transgredido. Las emisiones actuales son de 387 partes por millón (ppm), mientras que antes de la Revolución Industrial eran de 280 ppm. Los expertos proponen un límite de 350 ppm.
Este límite permitiría asumir el margen de error de los actuales modelos climáticos, cuyas estimaciones de ascenso de las temperaturas en función de las emisiones podrían ser hasta dos grados menores que en la realidad. También permitirían conservar las dos placas polares y detener el retroceso del hielo en el Ártico y en la Antártida.
En un comentario al artículo de Rockström, el físico de la Universidad de Oxford Myles Allen señala que fijar un límite de 350 ppm evita el verdadero problema: el ascenso de las temperaturas a 2º sobre el nivel preindustrial.
2. Aumenta la extinción de especiesLa desaparición de seres vivos es entre 100 y 1.000 veces superior a la que existía antes de la Revolución Industrial
El número de especies extinguidas desde la llegada del hombre a la Tierra no tiene precedente desde la última extinción en masa. Antes de la Revolución Industrial, desaparecía, como máximo, una especie de cada 1.000 al año. En la actualidad, el ritmo al que se están extinguiendo las especies es entre 100 y 1.000 veces mayor al que podría considerarse natural, según el estudio. El ser humano es el principal culpable. Los expertos han fijado un límite de 10 especies por cada 1.000 cada año.
La pérdida de especies puede afectar al equilibrio global del planeta, destacan los expertos. Señalan que la reducción hace más vulnerables los ecosistemas en los que viven a otros cambios ambientales potenciados por el hombre. Se espera que este siglo el 30% de los mamíferos, aves y anfibios estén amenazados de extinción.
3. El ciclo de nitrógeno está desfasadoEl hombre fija más nitrógeno que la Tierra, lo que aumenta el calentamiento y la contaminación de acuíferos y océanos
La agricultura extensiva depende de los fertilizantes que provienen del nitrógeno. Estos productos han hecho posible grandes mejoras en el rendimiento del campo y la producción agrícola, pero también presentan un importante peligro ambiental.
El nitrógeno es el elemento más abundante en el planeta y pasa de estado gaseoso en la atmósfera a estados sólidos en el suelo. El hombre ha aprovechado esta abundancia de nitrógeno para imitar ese proceso y generar derivados para fertilizar los campos. Como resultado se producen unos 120 millones de toneladas más de nitrógeno sólido, lo que supera la producción natural de la Tierra. Gran parte de los derivados del nitrógeno acaban contaminando acuíferos y produciendo gases que potencian el cambio climático. Los expertos proponen reducir la producción de nitrógeno un 75%.
4. Océanos demasiado ácidosLas aguas de los océanos se están haciendo más ácidas debido al exceso de CO2, que amenaza a corales y moluscos
El exceso de CO2 que produce el hombre no sólo potencia el calentamiento, sino también un proceso paralelo que hace las aguas del océano más ácidas. Este fenómeno afecta directamente a multitud de especies que son muy sensibles a los cambios del pH, especialmente el coral y los moluscos que cubren su cuerpo con conchas. El aumento de la acidez de los océanos limita la capacidad de estos organismos de generar los resistentes productos que componen sus conchas, que son esenciales para su supervivencia. Esto tendría a su vez un impacto en el resto de especies que aún se desconoce, señalan los expertos. Proponen tomar como medida la abundancia en el agua de aragonita, uno de los compuestos en las conchas de los moluscos cuya saturación en el océano viene bajando desde tiempos preindustriales. Señalan un límite de saturación de 2,75. El actual es 2,90.
5. Una sed de agua dulce insaciableEl ser humano requiere 2.600 kilómetros cúbicos de agua cada año. El umbral de riesgo se sitúa en 4.000 km3
El ciclo que sigue el agua dulce en el planeta ha entrado en una nueva era: el Antropoceno. La injerencia del ser humano en el curso natural de la Tierra es tal que ya es el principal responsable del flujo de los ríos. Se estima que el 25% de las cuencas fluviales del mundo se seca antes de llegar a los océanos, a causa de la voracidad humana, de la descontrolada utilización del agua dulce. A juicio del grupo de científicos, la amenaza que se cierne sobre la humanidad por el “deterioro” de los recursos globales de agua es triple: la pérdida de la humedad del suelo, a causa de la deforestación; el desplazamiento de las escorrentías y el impacto en el volumen de precipitaciones.
Según los expertos, la línea roja en el consumo de agua dulce se sitúa en los 4.000 kilómetros cúbicos al año. Actualmente, alcanza los 2.600 y va en aumento.
6. Cambios en la utilización de la tierraLas tierras destinadas a la agricultura no deberían superar el 15% del total, y esa cifra está hoy cercana al 12%
La expansión de los cultivos también amenaza la sostenibilidad a largo plazo. La conversión de bosques y otros ecosistemas en tierras agrícolas se ha producido a un ritmo medio del 0,8% cada año en los últimos 40-50 años. Los científicos proponen que no más del 15% de la superficie de la Tierra –excluyendo los polos– se convierta en tierras de cultivo, y alertan de que, en este momento, la cifra ronda el 12%.
El estudio apunta que los sistemas agrícolas que mejor imitan los procesos naturales podrían permitir una ampliación de este límite, aunque otros factores deberían controlarse. La degradación de la tierra, la pérdida de agua de riego, la competencia con el suelo urbano o la producción de biocombustibles son algunos de ellos. Reservar las tierras más productivas para la agricultura es una de sus principales recomendaciones.
7. El fósforo y la catástrofe en los maresEl abuso de fertilizantes en la agricultura ha provocado una sobredosis de fósforo en el mar que amenaza la vida oceánica
La humanidad está cerca de cruzar un umbral peligroso. Cada año, alrededor de nueve millones de toneladas de fósforo, procedentes sobre todo de los fertilizantes agrícolas, pero también de productos domésticos como la pasta de dientes, acaban en el océano. Si esta cantidad supera los 11 millones de toneladas se producirá una extinción masiva de la vida marina, como ya ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia.
Este fenómeno, conocido como “evento anóxico oceánico”, se desencadena por el agotamiento del oxígeno en el agua marina a consecuencia de la sobredosis de fósforo. Los umbrales que provocarían la catástrofe ya se han superado en algunos estuarios y sistemas de agua dulce, pero los científicos creen que, si se mantienen los flujos de fósforo actuales, el riesgo se evitará durante el próximo milenio.
8. Reducción de la capa de ozonoEl agujero en la capa de ozono sigue existiendo, por lo que se fija un límite para garantizar la recuperación
El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida éxistirá aún varias décadas, al igual que su concentración en el Ártico. Los autores alaban la efectividad del Protocolo de Montreal, en el que la mayoría de países del mundo fijaron una estrategia común. El pacto ha permitido que la concentración de los productos químicos que destruyen el ozono en la atmósfera haya disminuido casi un 10%. Sin embargo, la capa de ozono tarda mucho en recuperarse, por lo que los expertos proponen un límite global a la disminución de ozono de 276 unidades Dobson –una medida del ozono–. El nivel actual es de 283 y el preindustrial era de 290.
El nobel Mario Molina, que fue premiado por su trabajo sobre la capa de ozono, comenta en Nature que este límite es aceptable, pero que cruzarlo no ocasionaría un cambio irreversible.
9. Los aerosoles se duplicanLos autores no han fijado las umbrales para la contaminación ni la cantidad de partículas en suspensión
Producto de la actividad humana desde el comienzo de la era industrial, la concentración atmosférica de aerosoles se ha duplicado. Numerosos estudios vinculan la acumulación de partículas en suspensión con cambios en el clima, ya que reflejan la radiación solar incidente, así como con la formación de nubes, lo que afecta a los ciclos de precipitaciones. Además, los aerosoles afectan directamente a la salud de las personas. Sin embargo, la compleja naturaleza de las distintas partículas dificulta el establecimiento de un único valor límite.
Algo similar ocurre con la contaminación química. En la actualidad hay cerca de 100.000 compuestos, cada uno con su particular grado de toxicidad. Su efecto acumulado es claro:afecta a la salud de los ecosistemas y altera los ciclos naturales.
Los nueve puntos ponen las bases de un nuevo pacto con el planeta para que este mantenga las características que ha tenido durante los últimos 10.000 años. “No necesitamos un pacto global sobre cambio climático, sino sobre desarrollo sostenible”, detalla Rockström.
El nobel Paul Crutzen, uno de los firmantes del artículo, acuñó en 2000 el término Antropoceno para explicar que la actividad humana en la Tierra ha inaugurado una nueva era geológica en la que los procesos que gobiernan el planeta ya no están controlados por la naturaleza, sino por el hombre. El Antropoceno vendría a sustituir al Holoceno, un periodo de estabilidad ambiental que ha permitido al hombre nacer, multiplicarse y crear civilizaciones durante milenios.
El uso de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial y la expansión de la agricultura a gran escala amenazan ese equilibrio que ha hecho posible la vida. Esto puede traer consecuencias catastróficas para algunas partes del mundo, alertan los expertos. Para evitarlo, han identificado nueve áreas y han fijado límites exactos para siete de ellas.
El problema, dicen, debe ser abordado de forma global. “No nos podemos permitir el lujo de concentrar los esfuerzos en sólo uno de estos límites”, dice Rockström. Pero las líneas rojas ya han recibido algunas críticas. En las mismas páginas de Nature varios expertos comentan la propuesta y, mientras algunos saludan la idea, otros alertan de que puede ocasionar más degradación medioambiental, pues fomentan la idea de que no es necesario actuar hasta que se cruza el límite.
1. Emisiones de C02 desbocadasLas emisiones de CO2 deben reducirse a 350 partes por millón si no se quiere llegar a un punto de no retorno
El aumento de las emisiones de CO2 es uno de los límites que ya se han transgredido. Las emisiones actuales son de 387 partes por millón (ppm), mientras que antes de la Revolución Industrial eran de 280 ppm. Los expertos proponen un límite de 350 ppm.
Este límite permitiría asumir el margen de error de los actuales modelos climáticos, cuyas estimaciones de ascenso de las temperaturas en función de las emisiones podrían ser hasta dos grados menores que en la realidad. También permitirían conservar las dos placas polares y detener el retroceso del hielo en el Ártico y en la Antártida.
En un comentario al artículo de Rockström, el físico de la Universidad de Oxford Myles Allen señala que fijar un límite de 350 ppm evita el verdadero problema: el ascenso de las temperaturas a 2º sobre el nivel preindustrial.
2. Aumenta la extinción de especiesLa desaparición de seres vivos es entre 100 y 1.000 veces superior a la que existía antes de la Revolución Industrial
El número de especies extinguidas desde la llegada del hombre a la Tierra no tiene precedente desde la última extinción en masa. Antes de la Revolución Industrial, desaparecía, como máximo, una especie de cada 1.000 al año. En la actualidad, el ritmo al que se están extinguiendo las especies es entre 100 y 1.000 veces mayor al que podría considerarse natural, según el estudio. El ser humano es el principal culpable. Los expertos han fijado un límite de 10 especies por cada 1.000 cada año.
La pérdida de especies puede afectar al equilibrio global del planeta, destacan los expertos. Señalan que la reducción hace más vulnerables los ecosistemas en los que viven a otros cambios ambientales potenciados por el hombre. Se espera que este siglo el 30% de los mamíferos, aves y anfibios estén amenazados de extinción.
3. El ciclo de nitrógeno está desfasadoEl hombre fija más nitrógeno que la Tierra, lo que aumenta el calentamiento y la contaminación de acuíferos y océanos
La agricultura extensiva depende de los fertilizantes que provienen del nitrógeno. Estos productos han hecho posible grandes mejoras en el rendimiento del campo y la producción agrícola, pero también presentan un importante peligro ambiental.
El nitrógeno es el elemento más abundante en el planeta y pasa de estado gaseoso en la atmósfera a estados sólidos en el suelo. El hombre ha aprovechado esta abundancia de nitrógeno para imitar ese proceso y generar derivados para fertilizar los campos. Como resultado se producen unos 120 millones de toneladas más de nitrógeno sólido, lo que supera la producción natural de la Tierra. Gran parte de los derivados del nitrógeno acaban contaminando acuíferos y produciendo gases que potencian el cambio climático. Los expertos proponen reducir la producción de nitrógeno un 75%.
4. Océanos demasiado ácidosLas aguas de los océanos se están haciendo más ácidas debido al exceso de CO2, que amenaza a corales y moluscos
El exceso de CO2 que produce el hombre no sólo potencia el calentamiento, sino también un proceso paralelo que hace las aguas del océano más ácidas. Este fenómeno afecta directamente a multitud de especies que son muy sensibles a los cambios del pH, especialmente el coral y los moluscos que cubren su cuerpo con conchas. El aumento de la acidez de los océanos limita la capacidad de estos organismos de generar los resistentes productos que componen sus conchas, que son esenciales para su supervivencia. Esto tendría a su vez un impacto en el resto de especies que aún se desconoce, señalan los expertos. Proponen tomar como medida la abundancia en el agua de aragonita, uno de los compuestos en las conchas de los moluscos cuya saturación en el océano viene bajando desde tiempos preindustriales. Señalan un límite de saturación de 2,75. El actual es 2,90.
5. Una sed de agua dulce insaciableEl ser humano requiere 2.600 kilómetros cúbicos de agua cada año. El umbral de riesgo se sitúa en 4.000 km3
El ciclo que sigue el agua dulce en el planeta ha entrado en una nueva era: el Antropoceno. La injerencia del ser humano en el curso natural de la Tierra es tal que ya es el principal responsable del flujo de los ríos. Se estima que el 25% de las cuencas fluviales del mundo se seca antes de llegar a los océanos, a causa de la voracidad humana, de la descontrolada utilización del agua dulce. A juicio del grupo de científicos, la amenaza que se cierne sobre la humanidad por el “deterioro” de los recursos globales de agua es triple: la pérdida de la humedad del suelo, a causa de la deforestación; el desplazamiento de las escorrentías y el impacto en el volumen de precipitaciones.
Según los expertos, la línea roja en el consumo de agua dulce se sitúa en los 4.000 kilómetros cúbicos al año. Actualmente, alcanza los 2.600 y va en aumento.
6. Cambios en la utilización de la tierraLas tierras destinadas a la agricultura no deberían superar el 15% del total, y esa cifra está hoy cercana al 12%
La expansión de los cultivos también amenaza la sostenibilidad a largo plazo. La conversión de bosques y otros ecosistemas en tierras agrícolas se ha producido a un ritmo medio del 0,8% cada año en los últimos 40-50 años. Los científicos proponen que no más del 15% de la superficie de la Tierra –excluyendo los polos– se convierta en tierras de cultivo, y alertan de que, en este momento, la cifra ronda el 12%.
El estudio apunta que los sistemas agrícolas que mejor imitan los procesos naturales podrían permitir una ampliación de este límite, aunque otros factores deberían controlarse. La degradación de la tierra, la pérdida de agua de riego, la competencia con el suelo urbano o la producción de biocombustibles son algunos de ellos. Reservar las tierras más productivas para la agricultura es una de sus principales recomendaciones.
7. El fósforo y la catástrofe en los maresEl abuso de fertilizantes en la agricultura ha provocado una sobredosis de fósforo en el mar que amenaza la vida oceánica
La humanidad está cerca de cruzar un umbral peligroso. Cada año, alrededor de nueve millones de toneladas de fósforo, procedentes sobre todo de los fertilizantes agrícolas, pero también de productos domésticos como la pasta de dientes, acaban en el océano. Si esta cantidad supera los 11 millones de toneladas se producirá una extinción masiva de la vida marina, como ya ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia.
Este fenómeno, conocido como “evento anóxico oceánico”, se desencadena por el agotamiento del oxígeno en el agua marina a consecuencia de la sobredosis de fósforo. Los umbrales que provocarían la catástrofe ya se han superado en algunos estuarios y sistemas de agua dulce, pero los científicos creen que, si se mantienen los flujos de fósforo actuales, el riesgo se evitará durante el próximo milenio.
8. Reducción de la capa de ozonoEl agujero en la capa de ozono sigue existiendo, por lo que se fija un límite para garantizar la recuperación
El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida éxistirá aún varias décadas, al igual que su concentración en el Ártico. Los autores alaban la efectividad del Protocolo de Montreal, en el que la mayoría de países del mundo fijaron una estrategia común. El pacto ha permitido que la concentración de los productos químicos que destruyen el ozono en la atmósfera haya disminuido casi un 10%. Sin embargo, la capa de ozono tarda mucho en recuperarse, por lo que los expertos proponen un límite global a la disminución de ozono de 276 unidades Dobson –una medida del ozono–. El nivel actual es de 283 y el preindustrial era de 290.
El nobel Mario Molina, que fue premiado por su trabajo sobre la capa de ozono, comenta en Nature que este límite es aceptable, pero que cruzarlo no ocasionaría un cambio irreversible.
9. Los aerosoles se duplicanLos autores no han fijado las umbrales para la contaminación ni la cantidad de partículas en suspensión
Producto de la actividad humana desde el comienzo de la era industrial, la concentración atmosférica de aerosoles se ha duplicado. Numerosos estudios vinculan la acumulación de partículas en suspensión con cambios en el clima, ya que reflejan la radiación solar incidente, así como con la formación de nubes, lo que afecta a los ciclos de precipitaciones. Además, los aerosoles afectan directamente a la salud de las personas. Sin embargo, la compleja naturaleza de las distintas partículas dificulta el establecimiento de un único valor límite.
Algo similar ocurre con la contaminación química. En la actualidad hay cerca de 100.000 compuestos, cada uno con su particular grado de toxicidad. Su efecto acumulado es claro:afecta a la salud de los ecosistemas y altera los ciclos naturales.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Los océanos están en peligro
Cubren 71 por ciento de la superficie terrestre y contienen el 97 por ciento del agua del planeta, aunque el 95 por ciento del espacio submarino permanece inexplorado. Alientan la vida del 50 por ciento de todas las especies en la Tierra y ayudan a la vida terrestre aportándole el 20 por ciento de la proteína animal y el 5 por ciento de la proteína de la dieta humana.Los océanos en peligro. El cambio climático más el hombre los han puesto en jaque. La acidez ha aumentado en 30 por ciento por la cantidad de dióxido de carbono, alterando el equilibrio químico que provoca alteraciones en las especies que producen exoesqueletos, como el fitoplancton y los corales, fundamentales en la cadena trófica.
No sólo el aumento en el CO2 lo afecta. La contaminación derivada de la actividad humana y la sobrepesca lo están matando.
Esto quedó claro en el reciente Green Forum en Miami, donde se sugirieron acciones como crear una red de áreas marinas protegidas para salvar la vida que alberga.
"Una sola zona marina protegida como si fuese un vivero puede aumentar en 400 ó 500 por ciento la población de peces respecto del período anterior", aseguró Terry García, miembro del Comité Nacional de Estados Unidos para el Censo de la Vida Marina.
García advirtió de que en los últimos cuarenta años un tercio de la pesca se ha agotado y que "el 90 por ciento de los grandes depredadores marinos, como atunes, tiburones o meros, ha sido eliminado".
Si la actividad pesquera y la acción humana continúan ese curso, en 2049 el cien por ciento de la pesca en todos los océanos "habrá colapsado", aseguró en el foro organizado por la Fundación ABC, National Geographic y la Escuela de Ciencias Marinas de la Universidad de Miami (UM).
Briam J. Soden, oceanógrafo y profesor de meteorología de la UM, destacó que el calentamiento global generado por la actividad humana, tiene como consecuencia directa profundos cambios en el ecosistema marino, el aumento del nivel del mar y el incremento de la temperatura.
En 100 años, precisó García, el ser humano alteró un equilibrio que se mantuvo durante 20 millones de años.
Peter Lehner, director ejecutivo del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales subrayó la importancia de concienciar a la gente sobre el frágil equilibrio en los océanos y la necesidad de "proteger la vida marina y la cadena alimentaria".
Alertó sobre el efecto destructor de los gases de efecto invernadero emitidos por vehículos y plantas industriales en la vida de los peces, que lo absorben.
Puso de relieve que la acidez de las aguas marinas aumentó un 30 por ciento en los últimos 100 años.
La sobre explotación, la contaminación, la acidificación y el calentamiento global ponen en peligro los océanos.
Como dijo Jean-Michel Cousteau, "todos estamos conectados a un ecosistema. Lo que va a los océanos, vuelve a tierra".
jueves, 20 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Conflictos ambientales amenazan la salud de la población y la biodiversidad del planeta
Este trabajo es un avance del proyecto de investigación "Los conflictos ambientales en territorios indígenas colombianos a partir de la Constitución de 1991".
Gloria Amparo Rodríguez: Abogada, Especialista en Derecho Ambiental y Conciliación, Negociación y Arbitraje. Master en Medio Ambiente y Desarrollo. Estudiante del Doctorado en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas. Directora de la Especialización en Derecho Ambiental y de la Línea de Investigación en Derecho Ambiental y Grupos Étnicos de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario. Correspondencia: Calle 14 N° 6-25, Bogotá.
El enorme e incontrolado poder que tiene el hombre sobre lo que le rodea, también tiene como alguna de sus graves consecuencias el mal que pude llegar a producir en su propio entorno, hasta llegar al punto de que esto influye en su forma de vida (Sanz de Galdeano y Varela Avellanal, 2007)
Introducción
Los conflictos ambientales globales que se han presentado en los últimos años son el reflejo del enfrentamiento entre la economía, el desarrollo y el medio ambiente. Ellos son, en su mayoría, consecuencia del uso indebido del medio ambiente y de los recursos naturales, lo cual termina generando grandes impactos negativos, no sólo a los ecosistemas sino en las culturas y en la salud de las personas. Este es el resultado del equivocado manejo que el hombre ha dado al ecosistema planetario, lo cual ha generado graves consecuencias que comprometen además su supervivencia.
Con el propósito de dar a conocer los hechos más representativos a nivel mundial, a continuación se analizarán algunos de los conflictos ambientales en diversos países y se estudiarán las dificultades que se han presentado en el reconocimiento de los daños causados, en la remediación de los impactos y en la indemnización de los mismos.
Gloria Amparo Rodríguez: Abogada, Especialista en Derecho Ambiental y Conciliación, Negociación y Arbitraje. Master en Medio Ambiente y Desarrollo. Estudiante del Doctorado en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas. Directora de la Especialización en Derecho Ambiental y de la Línea de Investigación en Derecho Ambiental y Grupos Étnicos de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario. Correspondencia: Calle 14 N° 6-25, Bogotá.
El enorme e incontrolado poder que tiene el hombre sobre lo que le rodea, también tiene como alguna de sus graves consecuencias el mal que pude llegar a producir en su propio entorno, hasta llegar al punto de que esto influye en su forma de vida (Sanz de Galdeano y Varela Avellanal, 2007)
Introducción
Los conflictos ambientales globales que se han presentado en los últimos años son el reflejo del enfrentamiento entre la economía, el desarrollo y el medio ambiente. Ellos son, en su mayoría, consecuencia del uso indebido del medio ambiente y de los recursos naturales, lo cual termina generando grandes impactos negativos, no sólo a los ecosistemas sino en las culturas y en la salud de las personas. Este es el resultado del equivocado manejo que el hombre ha dado al ecosistema planetario, lo cual ha generado graves consecuencias que comprometen además su supervivencia.
Con el propósito de dar a conocer los hechos más representativos a nivel mundial, a continuación se analizarán algunos de los conflictos ambientales en diversos países y se estudiarán las dificultades que se han presentado en el reconocimiento de los daños causados, en la remediación de los impactos y en la indemnización de los mismos.
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